lunes, 2 de febrero de 2009


30 de enero de 2009.- Hace apenas dos años el mercado de la televisión plana era un hervidero de marcas. A las compañías de “toda la vida” se sumaban grandes superficies que se unían para fabricar millones de unidades low-cost y compañías de informática –HP, Acer, Dell…- que al hacer las cuentas descubrieron que los márgenes de beneficio de las teles eran mayores que los de los PC. (¡Tate!, ¡si ya tenemos la red de distribución montada!. Paco, llámate a China y di que le pongan el logo a dos millones de teles LCD, que nos vamos a forrar).

El tiempo acaba poniendo las cosas en su lugar, imagino, y muchas de estas empresas han vuelto a dedicarse casi en exclusiva a la informática. El precio de los televisores ha bajado tanto que ya no es tan buen negocio. Ahora parece que el dinero está en la telefonía móvil. Próximas compañías de PC que van a sacar teléfonos:

  • Acer: Ha confirmado que presentará en Barcelona —en dos semanas comienza el Mobile World Congress, la mayor feria de telefonía- una gama de smartphones.
  • Dell: Se espera que en septiembre ponga a la venta su primer teléfono. En los mentideros tecnológicos se rumorea que se llamará MePhone.
  • Asus: Veterana en el terreno de los smartphones, pero se rumorea sobre un posible eee-phone —teléfono sencillo y barato orientado a la red-.

Que HP y Dell se pusieran a fabricar televisores puede entenderse. Entre 2003 y 2008 fue un mercado en expansión. Pero en 2009 las ventas de teléfonos móviles van a caer por primera vez en la historia —parece-, así que hay menos tarta para repartir. ¿Por qué se apuntan a la fiesta? Hay dos razones fundamentales:

  1. Fabricar un teléfono se ha convertido, gracias a Windows Mobile, Symbian y Android, en un proceso mucho más sencillo. Antes, salvo contadas excepciones, las compañías tenían que fabricar el hardware y adaptar el software. Ahora el proceso es muy parecido al de fabricar ordenadores: una empresa en china me fabrica 500.000 unidades, le pongo una carcasa más o menos chula, mi logotipo, le planto Android, modifico la pantalla de inicio para que parezca personalizada y a correr. Es decir, hay a grandes rasgos una "plataforma" smartphone como puede ser, por ejemplo, "Centrino" en el caso de los portátiles.
  2. En pocos años el móvil acabará convirtiéndose en un dispositivo de acceso a la red tan importante como el PC. La telefonía móvil está en este momento en el mismo punto en el que se encontraba la informática en los años 80: comienzan a aparecer estándares, se han sentado las bases de lo que debe ser un smartphone, hay una revolución en el software y en el mercado de las aplicaciones, Apple ha presentado un dispositivo que marca un poco el camino a seguir y Steve Jobs ya no es CEO de la compañía -en realidad sí lo es, sólo está de baja temporal, pero es por establecer el paralelismo-. (por cierto, si saben inglés, imprescindible este vídeo de 1983 con un jovencísimo Jobs y un jovencísimo Gates)

Así que aunque no es un buen momento para vender teléfonos, sí que lo es para introducirse en el mercado, incluso si es con un producto más o menos clónico — veremos muchos en el MWC de Barcelona-. Además, puede que las ventas totales de teléfonos móviles caigan pero todo apunta a que la categoría de smartphone seguirá creciendo porque es el tipo de dispositivo al que tiende el usuario medio. Ahora bien, dentro de cinco años. ¿Cuántas de estas marcas quedarán?


Expertos en Tecnologías de la Información y la Comunicación y en Cooperación al Desarrollo aconsejan el uso del teléfono móvil para superar la brecha digital y mejorar las acciones de ayuda al desarrollo en los países del Tercer Mundo, donde la penetración de estos dispositivos en algunas regiones ronda el 60%.

Durante la presentación del II Encuentro Internacional de las TIC para la Cooperación al Desarrollo que se celebrará los días 10, 11 y 12 de febrero, en Gijón, el director del Centro Tecnológico de la Información y la Comunicación, Pablo Priesco, afirmó que los países ricos tienen que adaptar las políticas estratégicas a nivel tecnológico que aplican en sus territorios a la realidad de los países en desarrollo. "No podemos imponer nada", aseguró.

Por ello, el director de la estrategia internacional de eGovernment del Consorcio World Wide Web, Josema Alonso, defendió la eficiencia del uso del móvil frente a otras iniciativas como la del Instituto de Tecnología de Massachusetts de crear ordenadores de bajo coste y repartirlos en los países en desarrollo. "En muchas de estas zonas el acceso a Internet es todavía muy limitado, todo lo contrario que ocurre con los móviles. Hay que aprovechar las infraestructuras existentes", explicó.

Como ejemplo de cómo puede contribuir un móvil a la ayuda al desarrollo, este representante del consorcio, creado por Tim Berners-Lee, relató el caso de unos pescadores de La India que hacían uso de sus dispositivos para seguir, en tiempo real, el resultado de las subastas en las lonjas de cinco puertos vecinos. "Así, sabían dónde acudir antes de llegar a puerto", señaló.

Por su parte, la jefa del Servicio de Planificación de la Dirección General de Planificación de Políticas para el Desarrollo del Ministerio de Exteriores, Carmen Rodríguez, añadió y completó la visión de Alonso: la brecha digital se ampliará si los países desarrollados "obligan" a los que están en desarrollo a dar los mismos pasos que ellos dieron para implantar las redes necesarias que faciliten el acceso a Internet en sus territorios.

"En muchos casos, la propia geografía de los países hace imposible todo esto", apuntó Rodríguez. Por esta razón, no quiso considerar como un 'salto en la cadena' de la innovación el uso de los móviles para conectarse a Internet en África debido a la popularidad que tienen allí estos aparatos.

Para la experta en proyectos de lucha contra la brecha digital y TIC para el desarrollo de la Universidad Politécnica de Madrid, Ana Moreno, la tecnología "es un instrumento", ya que, a su juicio, "si no se superan las condiciones que dan lugar a la desigualdad, da igual".

Una tecnología que 'asusta'

Sin embargo, tal y como comentó el secretario de la Coordinadores de ONG Española, Eduardo Sánchez, la tecnología todavía "asusta mucho" en el mundo de la cooperación, pero también admitió que "si España se va a convertir en el séptimo donante del mundo, hay que estar a la altura".

Según Sánchez, las alianzas entre las empresas tecnológicas y agencias de desarrollo pueden parecer difíciles a primera vista ya que "los interlocutores hablan en un lenguaje diferente", por eso recomendó que las compañías "vendan bien" la tecnología para que "no dé miedo". "A veces no hacen falta 20 megas para hacer las cosas", concluyó el cooperante en referencia, otra vez, a la necesidad de adaptarse a las condiciones del medio.